Después de abandonar la policía, Melchor Marín trabaja como bibliotecario en Gandesa.
Su hija adolescente, Cosette, enfadada con Melchor por la ocultación de la forma en que murió su madre, no ha regresado de Mallorca; sí lo ha hecho su amiga. Elisa Climent.
Melchor está preocupado y, como Cosette no responde ni a mensajes ni a llamadas, decide ir a Mallorca.
Allí encuentra muy poca colaboración por parte de las autoridades correspondientes, por lo que decide investigar por su cuenta.
Alguien le habla de la mansión de un multimillonario situada en un extremo de la isla donde invitan a chicas jóvenes a participar en fiestas lujosas y Melchor orienta hacia esa pista sus investigaciones.
Una historia entretenida y fácil de leer, como todas las protagonizadas por Melchor Marín. Ameno desde el primer momento.






