Ante la inminente llegada de las tropas de Almanzor a Santiago, el fraila Martín y la pareja formada por Tiago y Mencía se disponen a huir, pero Martín cambia de idea y Tiago, que lo considera como un padre, debe dejar a Mencía, embarazada, para acompañar al monje.
Pero Tiago es capturado por los sarracenos y condenado, junto con otros cautivos, a portar las campanas de la basílica harta la mismísima Córdoba.
Mencía huye hacia Asturias y tiene que arrostrar un sinfín de penalidades, ya que está sola y embarazada.
Es una etapa muy interesante de la historia de España de la que no había leído mucho, pero la narración llega aresultar un tanto pesada. Se nota que la autora ha utilizado mucho relleno innecesario, aunque las historias de cada uno de los protagonistas por separado están bien contadas, en especial la de Mencía.
