El Hospital Universitario Donostia se ha convertido en el epicentro de una serie de muertes imposibles. La sala de Urgencias es un caos: hay víctimas fatales de un accidente de tráfico, un cadáver mutilado y una paciente que le grita al diablo.
La enfermera Sophie Boussignac se descubre a sí misma en medio de un ataque de pánico y con la cara ensangrentada. No sabe qué ha ocurrido. Víctor Viso, un médico militar retirado que acaba de incorporarse al servicio, le ayudará a desentrañar el misterio.
Ambos, rotos por sus pasados, comprenderán que algunas heridas nunca cicatrizan.
Una novela trepidante, demasiado visual, que no llegó a engancharme. Los personajes no parecen reales, no conecté con ellos.
Además, la historia no la encontré creíble. Demasiado rocambolesca.






