Clarita ha pasado treinta años trabajando en un banco, aferrada a una precisión casi invisible, en un mundo estrecho donde cada gesto está previsto de antemano. Solitaria, meticulosa y acostumbrada a ocupar poco espacio, encara su último día antes de la jubilación como quien se asoma a una frontera incierta: al otro lado no imagina una etapa nueva, sino un vacío difícil de nombrar.
Pero esa jornada, que debía transcurrir entre adioses desganados, humillaciones constantes y la inercia de una oficina implacable, se ve alterada por un suceso inesperado.
Un grupo de encapuchados armados acceden al banco con la intención de atracarlo. Y ahí se desata el caos.
Una pequeña historia con un gran trasfondo social y humano, pero con un final un tanto rocambolesco.






