Emilio, un antiguo director de banca que sufre principios de Alzheimer, es internado por su hijo en una residencia de ancianos. Allí hace amistad con su compañero de habitación que le ayuda a sobrellevar el día a día. Me dejó un poco descolocada. No era lo que me esperaba. Pero está muy bien. Trata la vejez y sus achaques con realismo y delicadeza sin caer en ningún exceso.