Ésta es la última novela de la Trilogía de la Sangre y sus personajes principales son los mismos: el agente de la Interpol Thomas Connors y su amiga, la forense Laura Terraux.
La historia comienza cuando Thomas recibe la llamada de la esposa de su buen amigo George para decirle que han secuestrado a su amigo y que lo único que quieren los secuestradores para liberarlo es que les entreguen a una mujer: Dolores Menchero Santino.
Para encontrarla, Thomas y Laura viajan a Perú y allí, en los poblados más miserables por los que tienen que pasar, se dan de bruces con un mundo desconocido para ellos, en el que la vida humana tiene muy poco valor, las mafias que trafican con todo campan por sus anchas y sobrevivir cada día es el objetivo de una parte importante de la población.
Una novela terrible en la que Maribel Medina denuncia la explotación infantil y, sobre todo, la trata de niñas y, algo menos a fondo, el comercio ilegal de órganos humanos.
Quizás fue la que menos me gustó de las tres. Algunos diálogos son poco creíbles y el ritmo de la historia es bastante irregular.


