En la iglesia de la abadía de Shreswsbury irrumpe un joven buscando protección, ya que es perseguido por una jauría de exaltados que le acusan de robo y asesinato, delitos de los que el joven se proclama inocente.
El muchacho queda cuarenta días bajo la protección de la iglesia y, entre tanto, fray Cadfael y el alguacil tienen que investigar los sucesos que desembocaron el la grave acusación, sucesos que se van enmarañando cada vez más, con asesinato incluido.
Es la segunda novela que leo de esta serie y me gustó aún más que la primera. Muy entretenida.

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