Es una calurosa noche de julio en Madrid cuando dos hombres son destripados y lanzados al vacío desde un puente de la M30 en lo que parece un ajuste de cuentas entre clanes del narcotráfico.
Sus vísceras aterrizan sobre un descapotable que termina hundiéndose en el Manzanares con sus ocupantes, una de ellas la hija pequeña del comisario de Homicidios, que fallece.
Se encarga de la investigación el subinspector de etnia gitana Jotadé Cortés, un irreverente que aborrece las jerarquías y acostumbra a saltarse las normas.
Pero todos saben que también posee una intuición por encima de la media y fue el hombre de confianza de la inspectora Indira Ramos en su último caso.
Leal a sus compañeros y respetado en la calle, Jotadé se encontrará en una encrucijada que le obligará a volver a un pasado incómodo y a hacer lo imposible para proteger lo más importante de su vida.
Suelta, coloquial y fluida, mantiene la tensión todo el tiempo y no defrauda.
Sorprendente el final.






