Esta vez, a la inspectora Delicado y a su subordinado, les toca de rebote investigar el asesinato de un periodista que se dedicaba a airear los trapos sucios de famosos y famosillos.
Tantos posibles enemigos tenía que Petra y Fermín no saben por dónde empezar.
Van apareciendo más asesinados y el equipo de investigación tiene que ampliarse y también viajar a Madrid, dado que el primer asesinado también trabajaba allí.
La investigación se va enmarañando cada vez más y, al final, todos resultan muy afectados.
Muy entretenido, como todos los de la serie, con unos diálogos estupendos entre la inspectora y el subinspector.
También la autora aprovecha para lanzar una acerada crítica al periodismo del corazón.






