En esta pequeña novela se plasma la vida cotidiana y las reflexiones de Celia, una octogenaria ingresada en un geriátrico con serios problemas de movilidad.
Una persona llena de lo vivido y encaminada hacia el olvido que todos seremos.
El amor, la nostalgia y la ilusión se encadenan por igual en esta historia en la que la ternura recubre muchas de sus páginas. A través de la misma, podremos asomarnos a la realidad de la rutina en un geriátrico, a la lenta pero implacable difuminación de una persona mayor en uno de estos centros.
Y en la propia vida.
Un libro triste, debido a la temática que trata.
Pero, en general, me ha gustado.
