Ante la posibilidad de donarle un riñón a la que hasta ahora creía su prima, Ellinor recibe de su madre la confesión de que su abuela fue adoptada por su familia actual.
Ellinor es historiadora y decide investigar su origen familiar, investigación que pronto la llevará a Nueva Zelanda, siguiendo la pista de su bisabuelo, viaje que hace en compañía de su marido, excéntrico pintor.
Allí encontrará parte de sus raíces y también algún pariente, amén de muchas sorpresas que le darán un vuelco total tanto a su vida familiar como personal.
Se deja leer muy bien, sin mayores complicaciones.

