Cuando el millonario japonés que había comprado la obra de Van Gogh "Retrato del doctor Gachet" murió, decidió que la obra desapareciera con él.
Pero el dueño de la funeraria que se encargó de su cadáver supo que el cuadro no había desaparecido con su dueño y, años más tarde, su hijo Ichiro Koga recluta a una serie de personas de alguna forma relacionadas con el mundo del arte para que le ayuden en la búsqueda de la obra desaparecida.
Una desilusión total. Aunque el libro no deja de ser entretenido, como todo lo que escribe Asensi, da la impresión de que le falta algo a todo él. Como si lo hubiera escrito sin pasión, sin entrega.
De positivo diría que te trasmite curiosidad por profundizar en la obra de Van Gogh.
