La historia transcurre en Niebla, un pueblo imaginario que el autor sitúa en las cercanías del yacimiento de Atapuerca.
La aparición de un cadáver en la excavación lleva a la inspectora de Policía Silvia y a su excompañero, Daniel, a iniciar una investigación que recuerda demasiado otro caso que tuvieron en Asturias años atrás y que quedó sin resolver.
En este caso, aparece el cadáver desnudo y en posición fetal de una joven del pueblo en medio de una recreación de la vida en el Paleolítico.
Una investigación que se va complicando cada vez más y se resuelve casi al final del libro.
Una historia bien contada y un importante trabajo de investigación, en un entorno muy sugerente.
