Roma, año 77 a.C. El cruel senador Dolabela va a ser juzgado por corrupción, pero ha contratado a los mejores abogados y ha comprado al jurado.
Nadie se atreve a ser fiscal, hasta que, de pronto, contra todo pronóstico, un joven patricio de tan solo veintitrés años acepta llevar la acusación, defender al pueblo de Roma y desafiar el poder de las élites. El nombre del desconocido abogado es Cayo Julio César.
A partir de ese hecho, el autor nos va narrando la adolescencia y primera juventud de César, tanto en el ámbito público como en el privado.
Una novela histórica de gran calidad, como todas las que he leído de este autor, con una gran documentación detrás. El ritmo de la narración es trepidante, como del mejor libro de aventuras.


