Después de su regreso del viaje al Gran Cañón, Samuel y Rachel se incorporan a sus rutinas laborales.
Samuel se centra en atrapar y encarcelar a los asesinos de su madre y Rachel sigue trabajando con ahínco para ir consolidándose en el mundo de la moda, reservando para ellos los fines de semana, que pronto les van a saber a poco.
Tanto el uno como la otra tendrán que luchar con sus inseguridades y demonios internos, así como con un pasado que les persigue pero que no están dispuestos a compartir todavía.
Hasta aquí llega mi lectura de esta serie. No está mal, pero la novela erótica no es mi temática preferida y ya me saturó, aunque tengo que reconocer que estuvo entretenida.

