Con la excusa de construir una nueva catedral, el obispo Diego Gelmírez ahoga en impuestos a Compostela.
Y no sólo financia con ellos las colosales obras del templo. También mantiene un ejército propio, engorda sus arcas personales y levanta un palacio tan ostentoso como insultante.
Los únicos que pueden hacerle frente son los poderosos. Nobles, mercaderes, la reina doña Urraca y su heredero. Pero no lo hacen, luchan entre sí. Mientras a los humildes, al pueblo, sólo le queda una certeza: el hambre... y la esperanza de una revuelta.
Pero el destino de Compostela estará en manos de una ratera y de un cantero. La hija de un orfebre arruinado por el obispo y un jorobado roto por la muerte de su propia hija. Ella roba en los callejones y vuela por los tejados. Él ahoga sus penas en sidra, y talla demonios en piedra. Ambos se verán atrapados en una conjura que los cambiará para siempre, a ellos y a Compostela.
Se me hizo muy largo. Es bastante repetitivo y abusa mucho de la anticipación.



