Una novela negra distinta en la que la protagonista es una señora gordita de sesenta y tantos años, bien vestida y con un dálmata algo tonto.
Pero Mathilde Perrin, viuda de un médico, es una asesina implacable que, durante la lectura del libro, nos dejará un montón de cadáveres por donde va pasando, mientras la policía va dando palos de ciego ideando las hipótesis más inverosímiles para intentar averiguar qué asesino o asesinos están detrás de tanto cadáver.
El problema de Mathilde es que, con la edad, se le ha ido agriando el carácter, se ha vuelto impaciente, tiene accesos de cólera y, de vez en cuando, nota alguna laguna en su memoria.
Lectura entretenida para pasar un buen rato, sin mayores pretensiones.
