La novela narra, en torno a la familia formada por Karmele Urresti y Txomín Letamendi, la historia del País Vasco y de la de todo lo que tiene que ver con él en el siglo XX.
Es más una loa a los valores vascos que una novela. Todo muy idealizado.
Acaba siendo una apología del independentismo en la que los vascos son los buenos buenísimos y lo que falla es el resto del mundo.
Lenta, pesada. No me enganchó en ningún momento.
