Lily es una abogada recién casada con Ed, un pintor que se dedica a la publicidad para llevar ingresos a casa.
Lily trabaja en un bufete en el que, poco a poco, se va ganando una reputación.
La pareja vive en un apartamento en el que tienen de vecinas a Francesca y Carla, madre e hija, italianas que viven solas.
Lily se ofrece a cuidar a Carla los domingos que la madre no se puede ocupar de ella y Ed empieza a pintar a la niña.
Cuando Lily se encarga de la apelación de un cliente que esdtá condenado por el asesinato de su antigua novia empiezan a destaparse, gradualmente, los secretos y mentiras que todos los protagonistas guardan y ello llevará a desembocar en un trágico final.
Un típico triller psicológico que no me gustó demasiado, aunque reconozco que el ritmo de lectura fue rápido.
No llegué a empatizar con ningún personaje, y eso en mí es raro de verdad.
