La novela comienza con el hallazgo de un cadáver de un hombre joven en una turbera en la frontera entre Dinamarca y Alemania.
A partir de ahí la autora nos va transportando a varias épocas: la actualidad, en donde actúa la joven Esmé Olson, limpiadora en el Instituto de Estudios Históricos de Copenhague e investigadora aficionada, las guerras prusiano-danesas y el año 1938, cuando tres hombres trataron de averiguar, sin conseguirlo, la identidad del cadáver.
Un verdadero lío de libro. A duras penas lo pude acabar. La autora no sólo salta continuamente de una época a otra, sino que también hace divagar, con relativa frecuencia, a los personajes.
Resumiendo, un verdadero tostón.
