Laura decide desde joven no tener hijos y se liga las trompas para evitar tentaciones, debilidades o accidentes.
A lo largo de la historia Laura es testigo y partícipe de la vida y la historia de otra dos mujeres, éstas sí madres.
Una de ellas es su amiga Alina, que debe enfrentarse al terrible trance de enterarse durante el embarazo de que su hija tiene una malformación cerebral de origen genético.
La otra es Doris, su vecina, que convive con los estallidos de violencia de su hijo, reflejo o herencia de los malos tratos a los que los sometió el padre, ya fallecido.
Un libro interesante y tierno sobre las maternidad y la no maternidad. Aunque a veces resulte duro, no cae en el dramatismo.
Y es, sobre todo, un libro que transmite optimismo y esperanza.
