Ambientada en Ragmullin, ciudad ficticia de Irlanda, la novela está estructurada en un prólogo, 9 días divididos en 111 capítulos y un epílogo.
Gibney, utilizando un narrador omnisciente en tercera persona y con un hilo cronológico completamente roto, construye la trama.
La historia comienza con un prólogo impactante que se desarrolla en enero de 1976: tres menores presencian desde una ventana cómo varias personas entierran a alguien.
En el primer capítulo nos situamos en la actualidad y asistimos al asesinato de una mujer en la catedral.
La inspectora Lottie Parker y su equipo son los encargados de investigar el caso. Al principio van dando palos de ciego; pero, según aparecen más asesinados, los van relacionando con hechos sucedidos hace más de cuarenta años.
Un tema muy duro, la pedofilia dentro de la Iglesia y su encubrimiento, tratado con bastante solvencia. También trata otros temas, como la corrupción institucional y urbanística.
Muy bien mantenida la tensión y la intriga.
