Al inicio de la novela el inspector Wallander está decidido a dejar de ser policía, ya que se encuentra profundamente deprimido y sin fuerzas para seguir, pero un acontecimiento singular le hace retomar con nuevos bríos su profesión: un abogado conocido suyo, que había ido a pedirle ayuda para esclarecer la muerte de su padre en lo que parecía un accidente de tráfico, aparece asesinado de un tiro en la frente en su bufete.
No es la mejor obra de las que he leído hasta ahora del inspector, pero resulta bastante amena.
