La policía foral Amaia Salazar, con un pasado de maltrato por parte de su madre y que ahora vive felizmente casada en Pamplona, es llamada para hacerse cargo de la investigación del asesinato de una adolescente cuyo cuerpo ha aparecido a orillas del río Baztán.
La investigación la lleva a su pueblo natal, a rememorar los fantasmas de su pasado y a otro asesinato ocurrido con anterioridad en la misma zona y en circunstancias muy similares.
Novela que engancha desde el principio, muy bien montada y narrada.
Le pondría dos pegas: mucha mitología local y un final un poco precipitado.
