Tercera y última entrega de una trilogía que no he leído y no pienso leer. La historia estuvo entretenida para pasar el rato, pero es un claro ejemplo de libro orientado a la adolescencia y hay otras lecturas que me van más.
Los protagonistas son dos amigos, Nadia y Alexander, que van con la abuela Kate, periodista, a cubrir un reportaje en el corazón de África.
Allí entran en contacto con el pueblo pigmeo, al que ayudarán a librarse de un siniestro personaje que los tiene tiranizados y explotados.
Además de la aventura y la lucha entre el bien y el mal, en este libro hay una buena dosis de magia y misterio, todo envuelto en un canto a la Madre Naturaleza.
