Candela tiene 40 años, vive sola con su fea perra y trabaja en el bar de su madre, junto a su abuela y varios empleados.
Ha tenido pocos novios, no porque no sea agraciada, y, hasta el momento, relaciones sexuales poco satisfactorias, aunque no se siente una mujer infeliz.
Por el comedor del bar pasan a diario un montón de clientes habituales de lo más variopinto, con los que Candela mantiene buenas relaciones.
Ya se ha resignado a su vida mediocre, pero ésta está a punto de sufrir un cambio radical.
Novela perfecta para pasar un rato de entretenimiento: es corta, amena, tierna y divertida.
