Los integrantes de un modesto despacho de abogados de provincias se verán envueltos, sin quererlo ni desearlo, en un caso que les supera totalmente: drogas de diseño, blanqueo de capitales y corrupción a gran escala.
Efrén Porcina, un tipo encantador que ronda los ciento treinta y ocho quilos, sigue una dieta por internet y lleva una vida tranquila, y su única socia, Salomé, una secretaria que cambia de novio cada dos por tres, junto con la inestimable ayuda de un ex policía borrachín, serán los encargados de arrojar luz y buscar la verdad en un intrincado caso con ramificaciones internacionales.
Un thriller judicial con alguna que otra sorpresa. Está entretenido, pero, a ratos, se me hizo un poco pesado.
