Esta novela, la más internacional de Vicente Blasco Ibáñez, ambientada en la huerta levantina de finales del siglo XIX o principios del XX, narra el calvario que tiene que sufrir Batiste Borrull (y con él, su familia)por querer vivir y trabajar unas tierras que los huertanos del lugar consideran malditas y que no están dispuestos a que ningún extranjero las cultive.
Las descripciones son minuciosas y muy gráficas y desde el principio se respira ese ambiente de fatalidad que nos asegura que el desenlace será trágico.
