Hannah es una niña judía de doce años que huye de la Alemania nazi con su padre y su madre embarazada y más de novecientas personas en el buque St. Louis rumbo a Cuba, único país que ha accedido a acogerlos
Después de una agradable travesía llegan a La Habana y allí las autoridades sólo dejan desembarcar a un pequeño grupo en el que están Hannah y su madre, pero no su padre ni su amigo Leo. Así que los no admitidos tendrán que regresar a Europa, con lo que esto supone.
Siete décadas después, en Nueva York, Anna Rosen recibe un paquete de Hannah Rosenthal, una tía abuela que vive en Cuba y que hasta ese momento no sabía de su existencia, que, según afirma, crió a su difunto padre.
Anna y su madre viajan a La Habana y allí conocen a Hannah y así se encuentran con su pasado y el de su familia.
Un libro que me ha gustado mucho, que además me ha descubierto un hecho histórico que desconocía: la vergonzosa negativa de Cuba, Estados Unidos y Canadá a acoger a los judíos que huían de la Alemania nazi a bordo del St. Louis.