En este libro se narran cuatro historias de mujeres, mujeres que, por distintos motivos, van dejando mensajes a un contestador telefónico y, a través de ellos, vamos conociendo sus vidas.
Marina es abogada matrimonialista y su marido la ha dejado, lo que la sume en una profunda depresión.
Carmela es viuda, tiene 76 años y un cáncer terminal, pero no quiere decírselo a su hijo que trabaja como médico en una ONG.
Sara es una guapa joven que va a casarse enamorada de su pareja, pero ha intentado suicidarse.
Viviana ejerce la prostitución en Madrid para pagar una vieja deuda de su padre, pero todos sus conocidos creen que trabaja en IKEA.
Al final, sus vidas acaban entrelazándose haciendo de la novela una única historia.
Me gustaron las historias y el libro en su conjunto. Capítulos cortos, personajes muy bien construidos y ritmo muy ágil.

