En este libro se cuenta el viaje que realizaron tres mujeres octogenarias, Dorita, Fina y Carmen, usuarias de un geriátrico.
Aprovechando el final del confinamiento, salen de su residencia sin que nadie se de cuenta, con la excusa de hacer el camino de Santiago.
La verdad es que Dorita tiene una asignatura pendiente en Tarragona, y ha convencido a Carmen, que aún tiene el carnet de conducir, y a Fina, con principio de alzheimer, que es dueña de un viejo Volvo 850, para que la acompañen. También va con ellas Paco, antiguo vecino de Dorita.
Un relato tierno y entrañable, repleto de humor y situaciones embarazosas.
Me ha emocionado y también me ha hecho reír.

No hay comentarios:
Publicar un comentario