Angie, cincuentona retornada a su pueblo andaluz desde Londres, vive sola en la vieja casa familiar con sus perros, el vino y sus recuerdos.
El suicidio del terrateniente de la zona va a desentrañar una serie de secretos que Angie intenta desentrañar, sobre todo los referidos al pasado de su familia, cuya historia no es la que le han contado.
El pueblo tiene una larga historia de suicidios que no son ajenos a la familia de la protagonista; tanto es así que ella misma teme acabar siendo uno más.
Además, la muerte del patrón de la casa grande va a desencadenar grandes cambios para todos, cambios que Angie se niega a asumir.
Hacía tiempo que no leía una novela tan bien escrita, con unos personajes magistralmente retratados, tanto la protagonista como los secundarios y un paisaje que te entra, que te hace ver y estar en él. Leerla me hizo recordar las descripciones que hace Delibes de los paisajes castellanos.

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