La historia empieza con la aparición de un cadáver decapitado, troceado y diseminado por diversos lugares de París.
El comisario Sharko, encargado del caso, siente un cierto alivio al comprobar que no es el cadáver de su mujer, desaparecida hace 6 meses y de la que no tiene ninguna noticia ni pistas sobre su paradero.
Comienza la investigación y van apareciendo algunos cadáveres más que el asesino ha mutilado terriblemente y grabado en vídeo las mutilaciones en vivo, vídeos que has sido vistos por varias personas a las que investiga el comisario, pero la trama se enreda cada vez más.
Un poco lenta la primera mitad y toda la historia con descripciones muy truculentas, algunas se las podía haber ahorrado. La segunda parte, mucho mejor, más dinámica e interesante.

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