La historia está ambientada en Chile bajo la dictadura de Pinochet.
Irene y Francisco, los enamorados protagonistas, viven al margen de las tragedias, trabajando ambos para una revista femenina. Ella como reportera y él como fotógrafo.
Pero un día tienen que viajar a una aldea para hacer un reportaje sobre una niña milagrera y, a partir de ahí, los jóvenes entran de lleno en el mundo de sombras donde campan por sus respetos el odio, la crueldad y la muerte.
Pero todo ello no evitará que Irene y Francisco se pongan de parte de los débiles y den voz a los que no la tienen, elección que pondrá en serio peligro sus vidas.
Una novela dura y demoledora con la dictadura chilena y con todas las formas de dictadura. Como siempre, la autora toca muchos palos a la vez, no te deja un momento de respiro. Muy buena.






