En esta entrega Petra y Garzón tendrán que lidiar con la vida monacal y toda su parafernalia.
El cadáver de un fraile del monasterio de Poblet aparece en un convento de monjas de Barcelona al que acudía regularmente para ocuparse de la restauración de un cuerpo incorrupto.
Según van apareciendo indicios los investigadores se van decantando por distintas teorías, pero tienen que ir descartándolas hasta que el azar les pone, por fin, ante un sospechoso con visos de fiabilidad, que lleva la investigación a un desenlace sorprendente y totalmente insospechado.
Todo ello entrelazado con la vida familiar de la inspectora.
Historia muy bien narrada, aunque con un final un tanto rocambolesco.






