Susana Macaya, de padre gitano y madre paya, regresa a su casa después de celebrar su despedida de soltera y es secuestrada.
Poco después aparece en un finca de Madrid su cadáver con gusanos en la cabeza.
Se encarga de investigar el caso la peculiar y compleja inspectora Elena Blanco, jefa de la Brigada de Análisis de Casos, un departamento creado para resolver los crímenes más complicados y abyectos.
A poco de iniciar la investigación, la inspectora encuentra muchas coincidencias entre este crimen y el de la hermana mayor de la reciente fallecida, sucedido siete años antes.
Pero el supuesto asesino de Lara Macaya está actualmente en la cárcel cumpliendo condena.
Es una novela de lectura entretenida, pero no aporta nada nuevo a la novela negra, quizás intentar subir un peldaño más en el sadismo de los asesinos.






